Asesoria Economica Financiera y Medio Ambiente

15 de julio de 2016

Perspectivas




Oscar Muñiz C.


2016, año en que finaliza el gobierno del presidente Ollanta Humala Tasso.

Fue este gobierno políticamente criticado, con más fallas que aciertos, tanto en la conducción económica como en el que hacer público, especialmente cuando se trató de ventilar airadamente la vida personal y familiar del presidente. Para un mediano entendido en estos asuntos, toda la responsabilidad es del mandatario.

Analizar los indicadores que se acostumbra cotidianamente es por demás inoportuno. Basta hacer referencia a la información del banco Central de Reserva del Perú, organismo con seriedad probada. ¡Quién puede dudarlo! Pero hay que reconocer, hasta las exageraciones dichas con seriedad tienen alguien que las crean. Solo veamos el parámetro pobreza.

En el año 2013, dos años después de inaugurado el gobierno, la pobreza era de 23.9 %. Aún más, se indicaba que 491 mil personas habían dejado de ser pobres, pero que 7.3 millones de personas se encontraban en situación de pobreza. Para hacernos una idea más precisa de la evolución de este asunto, en base al análisis de la variación del gasto e ingresos en el quinquenio 2009-2013 la pobreza disminuyo 9.6 %.


POBREZA Y OBREZA EXTREMA

AÑO
POBREZA %
POBREZA EXTREMA %
2009
33.5
9.5
2010
30.8
7.6
2011
27.8
6.3
2012
25.8
6.0
2013
23.9
4.7


Como era previsible, el área rural alcanzo un grado de pobreza de 48.0 %, situación por demás  preocupante si es comparada con el 16.1 % que represento la zona urbana.


POBREZA AREA URBANA Y RURAL

AÑO
URBANA %
RURAL %
2009
21.3
66.7
2010
20.0
61.0
2011
18.0
56.1
2012
16.6
53.0
2013
16.1
48.0


Aún más. Se observó que en la Región de la Sierra se concentró el 37.4 % de la pobreza, en la Región de la Selva el 31.2 % y en la Costa el 15.7 %. Solamente en Lima Metropolitana se concentraba el 12.8 % de la pobreza.

Pero la pobreza extrema sí que es un problema insondable, tal como se muestra en el penúltimo cuadro. Tan es así que 375,800 personas  dejaron la pobreza extrema hasta el 2013, aunque existe 1.4 millones de personas que viven en esa situación.

En el 2015 la pobreza fue de 20 %. Por aquel entonces se  previó que para el año 2016 sería de 18.7 %. Sin embargo, ese año el 21.8 % de la población del Perú se encuentra en situación de pobreza monetaria.

Un dato a tomar en cuenta. En la Región de la Selva la pobreza disminuyó entre el 2014-2015 en 1.5 %, pasando de 30.4 % a 28.9 %; mientras que en la Región de la Sierra bajo 1.4 %, de 33.8 % a 32.5 %; en la Región de la Costa bajo de 14.3 % a 13.8 % lo que significó una disminución de 0.5 %.

No cabe duda que la pobreza va de la mano con dos problemas que no fueron encarados con la seriedad debida. Nos referimos al factor empleo y al  creciente asistencialismo gubernamental. Este último parámetro, el asistencialismo, no fue definido objetivamente en el tiempo, más bien fue la argucia de la salida fácil cuando no se tiene argumentos en el sostenimiento de una política económica que ayude a un plan objetivo de empleo.

No podemos dejar de referirnos al insuficiente esfuerzo del gobierno de OHT en la creación de empleo estable y bien remunerado. Sin duda se pudo hacer algo más, pero los problemas generados por el entorno más cercano al presidente sobrecargaron la atención en otros aspectos que lograron desestimar la importancia y trascendencia de este trabajo.

Otro asunto de vital importancia en la toma de decisiones fueron los casos de corrupción de funcionarios, y de personas cercanas al presidente. Este mal endémico afecto no solo la economía, sino también los elementos comprometidos con el desarrollo del país. Podría decirse sin riesgo a equivoco, que la corrupción es el cáncer social de la sociedad peruana.

No creemos que con el cambio de administración para el próximo quinquenio 2016-2021, la situación cambiara para mejor. El problema que plantea la corrupción es más profundo de lo que podemos imaginarnos. A manera de ilustración. Cierto sector político exige al presidente electo Pedro Pablo Kuczynsky que aclare lo hecho por el mismo respecto al contrato del gas. ¿Qué habrá, que la mayoría de los peruanos desconoce? ¿Pedro Pablo Kuczynski se animara a esclarecer este lastre?

¿Perspectivas para la siguiente administración 2016-2021? Ninguna.

El aparato estatal es renuente a los cambios. Si bien es cierto que la burocracia esta apaciguada momentáneamente, la burocracia de la administración de los gobiernos locales es un verdadero problema. El caso más palpable es la del municipio de Lima junto con su actual alcalde. Mientras no se solucionen los problemas embalsados durante décadas como el ordenamiento del transporte o el comercio ambulatorio, el gobierno central poco o nada podrá hacer. La desconfianza infundada entre el poder central y el local sigue siendo un punto de fricción que impide el desarrollo.  

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