Asesoria Economica Financiera y Medio Ambiente

20 de enero de 2016

El tumulto los escoge


Oscar Muñiz




Tumulto


En todas partes del mundo, especialmente en las ciudades, existen zonas habitadas por gente pobre. No nos referimos al proceso que genera la pobreza como un hecho social o a su génesis. Decimos sobre la pobreza como un hecho social, que vive y convive en miles de hábitats junto con otras expresiones sociales.

En Lima la pobreza que actualmente vemos se comenzó a construir como tal desde aproximadamente 1950, fue producto de las migraciones andinas, agudizándose el proceso migración-pobreza en el periodo 1970-2000. La pobreza andina y el terrorismo fueron los elementos clave de un proceso migratorio hacia las principales ciudades del Perú, tales como Arequipa, Trujillo, Piura, San Martin. La migración por efecto político (terrorismo, gobiernos) superó ampliamente la migración por efecto económico. Este hecho no tiene precedentes en el Perú.

Lima, ciudad con más de cuatrocientos años de fundada, fue y es la ciudad que recepcionó el flujo migratorio más grande en toda su historia. Hoy cuenta con diez millones de habitantes; con todos los problemas inimaginables de una metrópoli amorfa, sin patrón urbanístico alguno, donde el impresionismo o el cubismo fueron superados con creces.

En medio de este zafarrancho metropolitano, unas autoridades ediles, que no cejan de otorgar al más crédulo la posibilidad de dudar, sobre su eficiente manejo municipal, abonando en contra de su pregón más pobreza, tolerándola y fingiendo eficiencia. Existe solo una pregunta que hacemos, ¿Porque tanta desesperación por ser alcaldes, cuando saben que los recursos económicos y financieros con que cuentan son insuficientes, cuando saben que administraran pobreza incalculable en base a mentiras y buen engaño?

En 1950 era entendible la creación de las barriadas (pueblos marginales a la urbe) como puntos geográficos de congregación de los migrantes andinos que fueron miles. Hoy que son varias las generaciones de migrantes, ¿cómo explicar tanta ansiedad por ser alcaldes?

No aceptamos la explicación-justificación en base al patriotismo, evitamos decir justificación patriotera. No entendemos la ambición de ser alcalde por filantropía. Como dice el refrán “A otro perro con ese hueso”.


No dejamos de mencionar que, dada nuestra experiencia, de haber sobrevivido a muchos alcaldes (en el distrito de Santiago de Surco y Lima Metropolitana) afirmamos que es una manera muy lucrativa de encontrar trabajo y un buen negocio, porque ¿Quién, con 40 años o más, encuentra empleo? Solo mintiendo y sin hacer nada, mejor dicho sin resolver ningún problema, ganan el dinero que quieren. Los platos rotos lo pagan los incautos.  




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