14 de octubre de 2006

El Fenomeno EL NIÑO 1982 - 1983 en el Perú

El Fenómeno El Niño 1982-1983 se evidenció por la presencia de aguas cálidas en dirección contraria a la Corriente del Perú, elevándose la temperatura de las aguas superficiales y ocasionando la precipitación pluvial que incrementó el volumen del agua de los ríos de la Costa del Perú, produciendo inundaciones y marcados cambios en las actividades productivas.

En los últimos 88 años se ha presentado este fenómeno natural con destacada intensidad en los años 1925-26, 1940-41, 1972-73 y 1982-83, siendo este último uno de los más catastróficos para la población de los departamentos del norte del Perú y para su economía.

Pero veamos cómo se inició.

En diciembre de 1982 la zona norte del Perú sufrió un agresivo diluvio cuyos efectos se prolongaron hasta más allá del noveno mes del año 1983, siendo agravado por la falta de ayuda oportuna, por la deficiente organización de la sociedad y la improvisación en el manejo del instrumental técnico-legal-económico-político.

Paralelamente se produjeron dos fenómenos con características contrarias a este, la sequía que se localizó en el sur del Perú, perjudicando en mayor medida al departamento de Puno e influenciando a los departamentos de Apurímac, Ayacucho, Arequipa y Cusco. El segundo fenómeno caracterizado por huaycos (deslizamientos de tierra) que se localizó en la zona central del Perú.

Las zonas donde se produjeron los fenómenos geodinámicos fueron escenario de la disminución de la producción natural, impactando negativamente en el ámbito social y alterando el aspecto económico; también fue más que evidente la destrucción total de la infraestructura productiva y de servicios, la elevación de la mortalidad y la acentuación de la migración poblacional.

En la ciudad de Piura, el proceso de putrefacción de las aguas estancadas aceleró el desarrollo de larvas que fue fuente de generación de enfermedades, originando epidemias, las cuales fueron incentivadas por el escaso apoyo sanitario y las grandes limitaciones presupuestales.

Las consultas médicas en el mes de mayo de 1983 fueron más de doce mil, detectándose 567 casos de enfermedades transmisibles; se registraron 654 de deshidratación, habiendo 30,024 casos de tratamiento de rehidratación.

En los servicios periféricos de las áreas hospitalarias se atendió un total de 125,028 personas entre los meses de enero a mayo de 1983, siendo la tifoidea la enfermedad de mayor incidencia; la rabia canina fue una gran amenaza en mas de 3,380 perros. El paludismo fue una enfermedad que tuvo un constante incremento. Es así que se fumigaron 37,953 viviendas para poder erradicar y controlar las infecciones y pestes.
Pero todas estas acciones no frenaron el incremento de la mortalidad, siendo el de la mortalidad infantil (0-5 años) el de mayor significado. La gastroenteritis, las enfermedades respiratorias saturaron el ambiente, provocando enfermedades desintéricas, incrementándose hasta un 182%.

Los costos de rehabilitación de las áreas afectadas sólamente se pueden contabilizar como aquel valor del potencial humano perdido por causas no solamente naturales sino también por ineficiencias, ineficacia y negligencia.

La zona norte del Perú, principalmente en los departamentos de Tumbes y Piura tienen como cero milímetros de precipitación anual, pero en el inicio del Fenómeno El Niño alcanzó 493 mm.

Este incremento de las precipitaciones se tradujo en la pérdida de los cultivos y la destrucción de la infraestructura de riego. El sistema vial fue totalmente afectado, destruyendo la Carretera Panamericana como también la vías provinciales, los puentes, causando el aislamiento de esta zona del resto del país.

Fueron destruidas 19,946 viviendas, causando cuantiosos daños en la infraestructura de agua potable y alcantarillado, agravándose la situación de mas de 104,052 habitantes.

Como dijimos, las precipitaciones formaron en la ciudad de Piura lagunas artificiales de 209 Has. Se obstruyeron cientos de metros de línea de alcantarillado, la putrefacción de las aguas estancadas y la ruptura de las pistas contribuyó al empobrecimiento del paisaje urbano.

La situación de la zona rural se vió agravada por su aislamiento total de los centros de ayuda. Es así que la asistencia médica a la población fue mínima. Solamente en el departamento de Piura más de 8,809 Has. fueron afectadas por las inundaciones y la erosión, con perdidas en la producción de plátano, arroz; mas de 5 mil hectárias de cultivos de yuca, camote, hortalizas y pastos cultivados. Toda esta superficie que normalmente produjera 30,170 TM perdió el 62% de lo producido.

El sector pesquero fue afectado considerablemente por los fuertes vientos y maretazos, afectando por encallamiento a la flota pesquera y a los terminales pesqueros, plantas productoras de hielo. La producción pesquera descendió en un 65% afectando la captura de especies como el lenguado, robalo, tollo, langostinos.
El sector transportes de pasajeros dejo de movilizar a 127,000 pasajeros. Y con este problema los efectos en la economía se evidenciaron con los inmediatos incrementos de los precios de los bienes y servicios y la intensa especulación. El desempleo se incremento en la zona urbana como en la rural, causando un considerable impacto negativo en los ingresos personales y familiares.

Los precios al consumidor se vieron inusualmente incrementados, debido al incremento de los costos de los productos que ingresaban. El puente aéreo implicó en muchos casos, como un coste de oportunidad, lo cual agravó la situación económica de la población.Nosotros que presenciamos los estragos del Fenómeno El Niño 1972-73, 1982-83 y conciente de la importancia del apoyo que se brinde en estas circunstancias, mantiene su aplomada postura de abogar por una organización social activa y vigilante en estas circunstancias. Dada las características cíclicas del Fenómeno El Niño, también ofrecemos apoyo técnico de campo, ya que contamos con profesionales ambientalistas de primer nivel y asesoramiento técnico-administrativo.

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